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Sobre Público

La reportera de investigación Alicia Gutiérrez –la periodista que más y mejores noticias ha publicado sobre la trama Noos– se enteró de que Público cerraba poco después de aterrizar en Palma de Mallorca para informar sobre la declaración ante el juzgado de Iñaki Urdangarin. La corresponsal en Valencia, Belén Toledo, supo que su diario no volvería al kiosco mientras cubría las movilizaciones de los estudiantes del Lluís Vives. Al redactor jefe de Mundo, Carlos Enrique Bayo, la mala noticia le alcanzó cuando preparaba un reportaje especial, una gran exclusiva mundial, con la última filtración desvelada por Wikileaks, que ha escogido a Público como su diario de referencia para España; hoy lo podrán leer en la web, pero ya no en el papel.

Todos estos periodistas, y un centenar más, estaban trabajando sin cobrar sus últimas nóminas. El cierre de la edición impresa no les pilló a ninguno de ellos por sorpresa. Con los enfermos terminales se suele utilizar un eufemismo que también se usó durante las últimas semanas con Público: un futuro incierto. No es verdad en este caso: muchos sabíamos con certeza desde hace algunos días que no aguantaríamos demasiadas ediciones más en el kiosco. A pesar de ello, mis compañeros en esa redacción siguieron trabajando hasta el último día. Tampoco nos rendimos los colaboradores y columnistas, era lo mínimo. Algunos seguirán en Público.es, no se sabe cuántos ni por cuánto tiempo; la empresa pende de un concurso de acreedores.

Hoy sólo tengo dos certezas: que está columna continuará abierta en Escolar.net como cada día, de lunes a viernes a las 6:06 de la mañana. Y que, desde que existe Internet, sólo pierden su voz aquellos que se resignan a estar callados.

Continuará.

Fink — Sort of Revolution

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