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@julia_otero La peor #violenciaestructural es tratar a las mujeres como menores de edad, sr Gallardón. 

El tweet que cito arriba viene a raíz de las declaraciones de Gallardón en el Congreso de los Diputados, primeras pinceladas de una reforma de la Ley del Aborto* que exigirá, de nuevo, la figura de un tutor que ratifique si la decisión de abortar es correcta. En mi opinión, este insulto a las mujeres es solo una más de las estrategias que están empleando para hacernos volver a los inicios de la democracia y al estado de miedo, desigualdad y conservadurismo en que las clases altas mantenían a las clases bajas. Pretenden alimentar la estratificación social y el enfrentamiento con todas las estrategias que tengan a mano, para arrancar uno a uno los derechos conseguidos tras años de lucha y progreso.

Siguiendo este pensamiento, dejo a un lado mis convicciones e ideologías y me pregunto, en tabula rasa, si aún en el caso de tener razón en su argumento de la violencia estructural que lleva a las mujeres a abortar en contra de su voluntad y deseo, ¿por qué entonces su reforma laboral perjudica todavía más la ya maltrecha situación laboral de la mujer en España? Si de verdad están preocupados porque las mujeres se sientan presionadas para no tener hijos, en lugar de quitar un derecho como el aborto -que no deja de ser el derecho a decidir cuándo y cómo queremos ser madres- el camino a seguir pasa por la igualdad total en las condiciones laborales entre hombres y mujeres. Más ayudas y prestaciones para permitir la conciliación familiar, la independencia de todos los ciudadanos, su formación y por supuesto, el derecho a un trabajo digno. 

sal a la herida

Es cierto, Sr. Gallardón, que cuando una mujer decide ser madre se está arriesgando, en muchas ocasiones, a sufrir una serie de discriminaciones laborales. Sus condiciones de trabajo empeorarán, puede ser despedida para ahorrarse el coste de su baja por maternidad y ni hablar de ir a una entrevista de trabajo si estás embarazada. Por otra parte, la brecha salarial es evidente. Además la reforma laboral de Rajoy tiene algunas medidas que añaden sal a la herida, como la creación de un contrato temporal sin derecho a indemnización para empresas con plantillas por debajo de 50 personas, la desaparición de la deducción por maternidad, la precarización todavía más aguda del contrato a tiempo parcial o el rechazo a aumentar en cuatro semanas más el permiso por paternidad.

Se empeora una situación que ya de por sí es tremendamente mala. En España las mujeres representan el 51% de la población con estudios universitarios de postgrado pero tan sólo un 24% de los altos cargos son ocupados por mujeres. El techo de cristal restringe los asientos de las cúpulas directivas a los hombres. De hecho, las instituciones políticas tampoco son paritarias; el Congreso sólo tiene un 36% de diputadas y los Parlamentos autonómicos rondan el 40% de políticas entre sus representantes.

En general, son las mujeres las que permanecen inactivas por causas familiares (hijos o cuidado de personas dependientes). Los últimos datos del paro señalan que frente a 2.353.264 parados hay 2.358.834 paradas -y siempre sin contar las ahora citadas mujeres inactivas, bonita manera de hablar de las personas que tienen que optar por un trabajo no remunerado. Al no ser remunerado, sólo un 45% de las mujeres cobran una pensión de jubilación -aunque sí son ellas las que cobran más pensiones por viudedad. El salario medio masculino es un 22% superior al femenino. Nueve de cada diez mujeres trabajan en el sector servicios, el de la alta temporalidad del contrato y las condiciones miserables. Y así, podríamos seguir horas y horas.

*Por cierto, la actual ley que regula el aborto, “Ley de plazos”, no ha incrementado la cifra de abortos en España: hay una tendencia a la baja desde el año 2009. Se les ve el plumero, señores y señoras del Gobierno.

Blonde Redhead — SW

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